Los riesgos del amianto y cómo protegerse correctamente con EPIs homologados
3/26/20262 min read


El amianto ha sido durante décadas un material ampliamente utilizado en la construcción debido a sus excelentes propiedades aislantes, resistencia al calor y bajo coste. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha demostrado que es altamente peligroso para la salud, lo que ha llevado a su prohibición en muchos países, incluido España.
A pesar de ello, su presencia sigue siendo muy común en edificios antiguos, lo que convierte su manipulación en una actividad de alto riesgo que requiere medidas de protección estrictas. En este artículo analizamos los riesgos reales del amianto y cómo protegerse correctamente mediante el uso de EPIs homologados.
¿Por qué el amianto es tan peligroso?
El amianto no es peligroso en sí mismo cuando está intacto. El problema surge cuando se manipula, se rompe o se deteriora, ya que libera fibras microscópicas al aire.
Estas fibras:
Son invisibles al ojo humano
Permanecen suspendidas durante horas
Pueden ser inhaladas fácilmente
Una vez dentro del organismo, el cuerpo no puede eliminarlas con facilidad, lo que provoca daños progresivos.
Principales enfermedades asociadas
La exposición al amianto está relacionada con diversas patologías graves:
Asbestosis
Enfermedad pulmonar crónica que provoca cicatrices en los pulmones, dificultando la respiración.
Cáncer de pulmón
El riesgo aumenta significativamente en personas expuestas al amianto, especialmente si son fumadoras.
Mesotelioma
Un tipo de cáncer agresivo que afecta al revestimiento de los pulmones o del abdomen.
Placas pleurales
Engrosamiento de la pleura que puede afectar la función respiratoria.
Cómo se produce la exposición
Las situaciones más habituales de exposición incluyen:
Trabajos de demolición
Retirada de cubiertas de fibrocemento
Corte o perforación de materiales
Manipulación sin protección adecuada
Incluso tareas aparentemente simples pueden liberar grandes cantidades de fibras.
La importancia de los EPIs homologados
El uso de EPIs adecuados es la principal barrera de protección frente al amianto. Sin ellos, el riesgo es extremadamente alto.
Protección respiratoria
Es el elemento más crítico. Se recomienda:
Mascarillas FFP3
Respiradores con filtros P3
Equipos de cara completa en trabajos intensivos
Un mal ajuste puede inutilizar completamente la protección.
Protección corporal
Los trajes deben impedir el contacto de las fibras con la piel y la ropa.
Características esenciales:
Desechables
Costuras selladas
Resistencia a partículas
Protección de manos y pies
Guantes de nitrilo o PVC
Botas impermeables y lavables
Evitan la contaminación cruzada y el contacto directo.
Protección ocular
Las gafas herméticas evitan la entrada de partículas en los ojos, reduciendo irritaciones y riesgos adicionales.
Sistemas de descontaminación
Uno de los aspectos más importantes es evitar que las fibras salgan del área de trabajo.
Para ello se utilizan:
Duchas de descontaminación
Zonas separadas (limpia/sucia)
Procedimientos de retirada de EPIs
Buenas prácticas de seguridad
Además del uso de EPIs, es fundamental:
Humedecer los materiales para evitar dispersión
Evitar herramientas que generen polvo
Sellar correctamente las zonas de trabajo
Formar al personal
Conclusión
El amianto sigue siendo un riesgo real, pero totalmente controlable si se toman las medidas adecuadas. El uso de EPIs homologados, combinado con procedimientos seguros, permite minimizar los riesgos y proteger la salud de los trabajadores.
En Soluciones JJ ofrecemos equipos certificados y asesoramiento especializado para garantizar la máxima seguridad en cada proyecto.
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